El dolor durante las relaciones sexuales es una realidad que afecta a muchas personas y, sin embargo, sigue siendo un tema poco tratado y rodeado de tabúes. Hablar de ello abiertamente es fundamental para buscar soluciones y recuperar la calidad de vida íntima. En este blog, queremos ofrecer información clara y apoyo profesional para quienes experimentan este problema, explicando sus causas, cómo se diagnostica, los tratamientos disponibles y el papel fundamental de la fisioterapia en su abordaje.
¿Qué es el dolor en las relaciones sexuales?
El dolor durante el sexo, también conocido como dispareunia, se refiere a cualquier molestia o dolor que aparece antes, durante o después de la actividad sexual. Este problema puede afectara mujeres de todas las edades y puede tener un impacto significativo en la vida emocional y de pareja. Es importante subrayar que sentir dolor no es normal y merece atención profesional para encontrar su causa y solución.

Causas del dolor: físicas, emocionales y más
Las causas del dolor en las relaciones sexuales son variadas y pueden estar relacionadas con factores físicos, emocionales o incluso sociales. Entre las causas físicas más comunes se encuentran infecciones, inflamaciones, alteraciones hormonales (menopausia), cicatrices tras intervenciones o partos, y problemas musculares o articulares en la zona pélvica.
Por otro lado, el estrés, la ansiedad, experiencias negativas previas o la falta de comunicación con la pareja pueden influir en la aparición del dolor. En algunos casos, factores como el uso de determinados medicamentos o enfermedades crónicas también pueden estar implicados.
Clasificación del dolor: tipos principales
El dolor sexual puede clasificarse en dos grandes tipos:
- Dolor superficial: Aparece en la entrada de la vagina o en la zona genital externa, generalmente al inicio de la penetración.
- Dolor profundo: Se siente en el interior de la pelvis, durante la penetración profunda o ciertos movimientos.
Identificar el tipo de dolor es clave para orientar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Diagnóstico: ¿ cómo se identifica y evalúa el dolor?
El primer paso para abordar el dolor en las relaciones sexuales es acudir a un profesional sanitario que pueda realizar una evaluación completa. El diagnóstico suele incluir una entrevista exhaustiva para conocer los síntomas, antecedentes personales y factores emocionales, así como una exploración física de la zona pélvica.
En ocasiones, se pueden solicitar pruebas complementarias, como análisis o ecografías, para descartar otras patologías. Es fundamental que el diagnóstico sea multidisciplinar, integrando aspectos físicos y emocionales.
Tratamientos: opciones médicas y recomendaciones generales
El tratamiento depende de la causa identificada. Puede incluir:
- Tratamiento médico de infecciones, alteraciones hormonales o enfermedades subyacentes.
- Recomendaciones sobre higiene íntima y hábitos saludables.
- Apoyo psicológico o terapia de pareja si existen factores emocionales o relacionales.
- Ejercicios de relajación y control del estrés.
Siempre es importante seguir las indicaciones del especialista y no automedicarse.
El papel de la fisioterapia: beneficios y técnicas
La fisioterapia especializada en suelo pélvico juega un papel fundamental en el tratamiento del dolor sexual. Los fisioterapeutas pueden ayudar a identificar y tratar alteraciones musculares, cicatrices, tensiones o problemas de movilidad que contribuyen al dolor. Entre las técnicas más utilizadas destacan:
- Ejercicios de relajación del suelo pélvico: Para mejorar el tono muscular y la coordinación.
- Terapia manual: Masajes y movilizaciones para reducir tensiones y mejorar la circulación.
- Biofeedback: Técnicas para aprender a controlar la musculatura pélvica.
- Diatermia: para mejorar la circulación en la musculatura del suelo pélvico y aliviar la inflamación.
- Educación y asesoramiento sexual: Para comprender mejor el propio cuerpo y mejorar la comunicación con la pareja.
La fisioterapia es un tratamiento seguro, personalizado y respetuoso, orientado a recuperar la función y el bienestar sexual.
Consejos y prevención: recomendaciones prácticas
- Habla abiertamente con tu pareja sobre tus sensaciones y necesidades.
- Acude a revisión médica ante cualquier dolor o molestia persistente.
- Mantén una higiene íntima adecuada y evita productos irritantes.
- Practica ejercicios de relajación y cuidado emocional.
- Consulta con un fisioterapeuta de suelo pélvico especializado si tienes dolor, molestias o dudas sobre tu salud pélvica.
El dolor en las relaciones sexuales no debe ser motivo de vergüenza ni resignación. Existen soluciones y profesionales preparados para ayudarte a recuperar tu bienestar físico y emocional. En nuestra clínica de fisioterapia, te ofrecemos una atención cercana, personalizada y basada en la evidencia, para que puedas volver a disfrutar de tu vida íntima con seguridad y confianza.
Si tienes dudas o necesitas ayuda, no dudes en consultarnos. ¡Tu salud y calidad de vida son nuestra prioridad!
Fisioterapeuta colegiada nº 1920
• Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Málaga.
• Experta en Terapia miofascial
• Especialista en terapia manual ortopédica
• Especialista en Fisioterapia uroginecológica.
