Pocas molestias resultan tan incómodas como sentir que tu propia mandíbula no responde bien. Masticar, bostezar o simplemente hablar puede convertirse en un problema cuando la articulación temporomandibular (ATM) presenta un proceso degenerativo como la artrosis.

La fisioterapia ofrece herramientas para aliviar los síntomas y mejorar la funcionalidad dentro de un tratamiento conservador adaptado a cada persona. En este artículo te contamos qué ocurre en esta articulación, cuáles son las molestias más habituales y cómo puede ayudarte la fisioterapia de ATM.

Qué ocurre cuando existe desgaste en la articulación temporomandibular

La ATM es una de las articulaciones más complejas del cuerpo. Conecta la mandíbula con el hueso temporal del cráneo y cuenta con un disco articular fibrocartilaginoso que facilita los movimientos de apertura, cierre y lateralidad. La artrosis en esta zona implica cambios degenerativos en el cartílago que recubre las superficies articulares y en el hueso situado debajo.

El proceso suele desarrollarse de forma gradual. Pueden producirse alteraciones del cartílago y del funcionamiento de la articulación. Con el tiempo, pueden aparecer osteofitos —pequeñas formaciones óseas— y cambios en la forma del cóndilo mandibular.

Estos cambios pueden acompañarse de inflamación, dolor y limitación del movimiento mandibular, afectando a actividades tan cotidianas como comer o conversar. Sin embargo, su presencia no implica necesariamente dolor constante ni un empeoramiento continuo.

 

Principales señales asociadas al deterioro mandibular

Los síntomas que pueden acompañar a la artrosis de la ATM incluyen:

  • Dolor en la zona situada delante del oído, que puede aumentar al masticar.
  • Crepitación articular: un ruido áspero, parecido a una sensación de «arena», diferente de un chasquido aislado.
  • Rigidez mandibular, que puede notarse al despertar o después de un periodo de reposo.
  • Dificultad o limitación para abrir la boca.
  • Molestias hacia el oído, la sien o la zona cervical.
  • Sensación de fatiga en los músculos de la masticación tras comidas prolongadas.

La artrosis de la ATM no siempre duele de forma constante. Puede haber periodos de mayores molestias y otros de relativa calma.

Estos síntomas no permiten confirmar por sí solos que exista artrosis, ya que también pueden aparecer en otros trastornos temporomandibulares. La valoración profesional permite interpretar las molestias y determinar qué atención necesita cada persona.

Causas y factores que favorecen los cambios degenerativos

No existe una causa única. En la artrosis temporomandibular pueden intervenir distintos factores, como los antecedentes de traumatismos en la zona facial y la sobrecarga de la articulación.

El bruxismo —apretar o rechinar los dientes— y otros hábitos, como morderse las uñas o mantener la mandíbula apretada durante horas de trabajo, pueden contribuir a la sobrecarga y a las molestias. El estrés también puede influir en la tensión muscular y en la experiencia de dolor, aunque no significa que provoque por sí solo artrosis.

La edad es otro factor que se tiene en cuenta, pero los cambios degenerativos también pueden aparecer en personas jóvenes. Por eso, es necesario valorar los antecedentes y la situación particular de cada paciente.

Además, enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide pueden afectar a la ATM y requieren diferenciarse de la artrosis. La forma de encajar los dientes tampoco debe presentarse como una causa demostrada de los trastornos temporomandibulares. Información del NIDCR sobre trastornos de la ATM.

Cómo se realiza la valoración funcional de la mandíbula

La valoración en fisioterapia va más allá de observar cómo se abre y se cierra la boca. Incluye conocer cuándo comenzaron las molestias, qué actividades las empeoran y cómo afectan a la alimentación, al descanso y a la vida diaria.

Durante la exploración se valora la apertura bucal, se observan posibles desviaciones durante el movimiento y se examina la musculatura masticatoria, como los maseteros y los temporales, para identificar sensibilidad y tensión muscular.

También se evalúa la región cervical cuando resulta relevante, ya que las molestias mandibulares y cervicales pueden coexistir e influir en la función.

Si es necesario completar el diagnóstico con pruebas de imagen, el profesional médico u odontólogo correspondiente determinará cuáles están indicadas. Cada prueba aporta información diferente: la resonancia permite estudiar el disco articular y los tejidos blandos, mientras que otras exploraciones se utilizan para valorar los cambios óseos. Recomendaciones de la AAOMR y la AAOP sobre pruebas de imagen de la ATM.

Esta valoración es la base para diseñar un plan de tratamiento ajustado a cada paciente. Las mediciones y las pruebas funcionales se realizan en consulta y no se plantean como una autoevaluación en casa.

Técnicas manuales y ejercicios supervisados para mejorar movilidad y reducir molestias

La fisioterapia puede combinar terapia manual y trabajo activo de la mandíbula, siempre según los resultados de la valoración y la tolerancia de cada persona.

Entre las técnicas que pueden formar parte del tratamiento se encuentran:

  • Terapia manual sobre los maseteros, los temporales y la musculatura cervical cuando está indicada.
  • Movilizaciones articulares suaves para trabajar la movilidad mandibular.
  • Técnicas intraorales, realizadas con guantes y cuando el caso lo requiere.
  • Maniobras manuales adaptadas para aliviar las molestias y facilitar el movimiento.

Los ejercicios de movilidad, control y coordinación mandibular también pueden incorporarse al tratamiento. Se seleccionan, enseñan y supervisan en consulta, ajustando su dificultad a la evolución del paciente.

En BSP Fisio adaptamos el tratamiento de ATM a las necesidades de cada persona. Si consideramos adecuado continuar algún ejercicio fuera de la consulta, previamente explicamos cómo realizarlo y comprobamos su ejecución. No existe una rutina única válida para todas las personas con artrosis de la ATM.

Beneficios del tratamiento conservador para recuperar función mandibular

El tratamiento conservador suele ser el primer enfoque antes de valorar intervenciones más invasivas. La fisioterapia puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la función, aunque los resultados dependen de la situación de cada paciente. Información del NIDCR sobre tratamiento conservador y fisioterapia.

Los objetivos incluyen disminuir las molestias durante la masticación, mejorar la apertura bucal funcional y abordar la tensión muscular que acompaña al problema.

El tratamiento no implica regenerar el cartílago ni garantiza que desaparezcan los ruidos articulares. La mejoría se valora principalmente por la reducción del dolor y la capacidad para realizar las actividades cotidianas con mayor comodidad.

El descanso también se tiene en cuenta cuando las molestias mandibulares interfieren con el sueño. El seguimiento permite revisar la evolución y ajustar el tratamiento de forma progresiva.

Recupera el bienestar de tu mandíbula con BSP Fisio

La artrosis de la ATM puede afectar a tu día a día, pero una valoración individualizada y un tratamiento adaptado pueden ayudarte a reducir las molestias y mejorar la movilidad.

Si notas dolor mandibular persistente, crepitación acompañada de molestias o limitación al abrir la boca, conviene valorar qué está ocurriendo.

Puedes pedir cita para valorar tus molestias y conocer cómo podemos ayudarte.

Directora y Fisioterapeuta en BSP FISIO

Fisioterapeuta colegiada nº 1920
• Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Málaga.
• Experta en Terapia miofascial
• Especialista en terapia manual ortopédica
• Especialista en Fisioterapia uroginecológica.