El dolor en un tendón puede empezar como una molestia leve al levantarte por la mañana o al subir unas escaleras. Muchas personas lo ignoran durante semanas, incluso meses, hasta que la incomodidad se convierte en un problema real que limita su día a día. Si alguna vez has sentido ese pinchazo persistente en la rodilla, el codo o el talón, probablemente estés ante una tendinopatía. Entender qué ocurre en tu cuerpo, por qué aparece y cómo se trata es el primer paso para recuperar la funcionalidad sin caer en errores que prolonguen el problema. Aquí tienes todo lo que debes saber sobre las tendinopatías.

Qué son las tendinopatías y cómo afectan a los tendones

Una tendinopatía es una alteración del tendón, esa estructura fibrosa de colágeno que conecta el músculo con el hueso. Cuando el tendón recibe más carga de la que puede tolerar, su estructura interna se deteriora: las fibras de colágeno se desorganizan, aumenta la sustancia fundamental y pueden aparecer neovasos y terminaciones nerviosas que generan dolor. El tendón no se inflama de forma clásica en la mayoría de los casos crónicos, sino que sufre un proceso degenerativo. Esto afecta directamente a la capacidad de transmitir fuerza, lo que se traduce en dolor durante la actividad, pérdida de rendimiento y limitación funcional.

Diferencia entre tendinitis y tendinosis

Estos dos términos se usan como sinónimos, pero describen realidades distintas. La tendinitis implica una inflamación aguda del tendón, algo que suele ocurrir en las primeras 48-72 horas tras una sobrecarga puntual. La tendinosis, en cambio, es un proceso degenerativo crónico donde no hay inflamación significativa, sino desorganización del colágeno y cambios en la estructura tendinosa. La distinción importa porque el tratamiento varía: aplicar antiinflamatorios en una tendinosis crónica tiene poco sentido, mientras que en una fase aguda puede ayudar a controlar los síntomas iniciales. Un diagnóstico preciso determina la estrategia correcta.

Causas principales: sobrecarga, repetición y mala biomecánica

La causa más frecuente de una tendinopatía es un desajuste entre la carga que recibe el tendón y su capacidad de adaptación. Esto sucede por varios motivos:

  • Aumento brusco de la actividad: correr el doble de kilómetros de una semana a otra, por ejemplo.
  • Gestos repetitivos: trabajos manuales, uso prolongado del ratón o entrenamientos monótonos.
  • Mala biomecánica: alteraciones en la pisada, debilidad muscular o déficits de movilidad articular.
  • Calzado inadecuado o superficies de entrenamiento duras.

El tendón necesita estímulo para fortalecerse, pero cuando ese estímulo supera su capacidad de recuperación, comienza el deterioro.

tendinopatias

Síntomas habituales: dolor, rigidez y pérdida de fuerza

El síntoma más reconocible es un dolor localizado en el tendón que aparece al inicio de la actividad, puede disminuir con el calentamiento y vuelve con más intensidad después del esfuerzo. La rigidez matutina es otro signo típico: los primeros pasos del día resultan molestos y el tendón tarda unos minutos en «entrar en calor». Con el tiempo, se produce una pérdida de fuerza en la musculatura asociada. En fases avanzadas, el dolor puede estar presente incluso en reposo y limitar actividades cotidianas como subir escaleras o agarrar objetos.

Tipos de tendinopatías más comunes: rotuliana, aquílea y epicondílea

Tres tendinopatías concentran la mayoría de consultas en fisioterapia. La tendinopatía rotuliana afecta al tendón que conecta la rótula con la tibia y es muy frecuente en deportes de salto como baloncesto o voleibol. La tendinopatía aquílea se localiza en el tendón de Aquiles y aparece sobre todo en corredores y personas con cambios bruscos de actividad. La epicondilalgia lateral, conocida como «codo de tenista», afecta a los extensores de muñeca y es habitual en trabajadores de oficina y deportistas de raqueta. Cada una requiere un abordaje específico adaptado a la zona y la demanda funcional del paciente.

Factores de riesgo en deporte y vida diaria

No solo los deportistas sufren tendinopatías. Factores metabólicos como la diabetes, la dislipemia o el uso prolongado de ciertos antibióticos (fluoroquinolonas) aumentan el riesgo. La edad también juega un papel importante: a partir de los 40 años, la capacidad de regeneración del tendón disminuye. El sedentarismo debilita los tendones tanto como el sobreuso, porque un tendón que no recibe estímulo pierde su capacidad de tolerar carga. En el ámbito deportivo, los errores de planificación del entrenamiento y la falta de periodos de descanso son los principales desencadenantes.

Diagnóstico fisioterapéutico y pruebas funcionales

Un buen diagnóstico comienza con una historia clínica detallada: cuándo empezó el dolor, qué lo provoca, cómo evoluciona a lo largo del día. Las pruebas funcionales permiten reproducir los síntomas de forma controlada. Para la tendinopatía rotuliana, existen diferentes test funcionales según la fase de la lesión. En el tendón de Aquiles, los test de carga aportan información valiosa.

Tratamientos eficaces: ejercicio terapéutico y terapia manual

El ejercicio terapéutico es la herramienta con mayor evidencia científica para tratar tendinopatías. Dependiendo del tipo de tendinopatía se prescribirán unos ejercicios u otros. La terapia manual ayuda a mejorar la movilidad articular y reducir la tensión muscular en las estructuras adyacentes.  El reposo absoluto, en cambio, no es recomendable: el tendón necesita carga controlada para recuperarse.

Importancia de la carga progresiva y la readaptación

La readaptación es la fase que marca la diferencia entre una recuperación completa y una recaída. Consiste en aumentar progresivamente la exigencia sobre el tendón hasta que tolere las demandas de la actividad deportiva o laboral del paciente. Un programa bien diseñado sigue una progresión clara y esto es fundamental. Los plazos varían según la gravedad, pero una tendinopatía crónica puede requerir entre 12 y 24 semanas de trabajo constante. La paciencia y la adherencia al programa son determinantes.

Recupera tu calidad de vida con BSP Fisio

Las tendinopatías son un problema frecuente, pero tratable. La clave está en un diagnóstico preciso, un tratamiento basado en ejercicio terapéutico y una readaptación progresiva que devuelva al tendón su capacidad funcional. Ignorar los síntomas o recurrir solo al reposo suele empeorar el pronóstico, así que actuar a tiempo marca una diferencia real.

Si tienes un dolor persistente en algún tendón y quieres un plan de tratamiento personalizado en Málaga, en BSP Fisio puedes recibir un abordaje adaptado a tu caso. Pide tu cita aquí y empieza a moverte sin dolor.

Directora y Fisioterapeuta en BSP FISIO

Fisioterapeuta colegiada nº 1920
• Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Málaga.
• Experta en Terapia miofascial
• Especialista en terapia manual ortopédica
• Especialista en Fisioterapia uroginecológica.